Alfabeto íbero.


Los documentos disponibles indican que la escritura la recibieron los íberos de los fenicios, aunque todavía algunos consideran posible que la hubieran recibido de otro pueblo previamente establecido en Iberia. En 1922, Manuel Gómez-Moreno descifró la escritura íbera, equiparando los símbolos íberos a letras y sílabas del alfabeto español actual. El alfabeto íbero tenía 28 signos, algunos de los cuales representaban una sola letra, mientras que otros representaban sílabas de dos letras, o sea era un alfabeto de los llamados semisilábicos. En íbero, disponían de signo propio los sonidos de las cinco vocales y los de las consonantes l, m, n, r fuerte o vibrante múltiple, y r suave o vibrante sencilla, además de la s fuerte o sorda y la s suave o sonora.

Otros signos servían para expresar sílabas:

La serie de signos silábicos no distinguía si la consonante era sonora o sorda, por lo que los empezados por b (sonora) (ba-be-bi-bo-bu) expresaban también la p (sorda) (pa-pe-pi-po-pu)mientras que los empezados por t (sorda) (ta-te-ti-to-tu) expresaban también la d (sonora) (da, de, di, do, du), y los empezados por k (sorda) (ka-ke-ki-ko-ku) expresaban también la g (sonora) (ga-ge-gi-go-gu). Un signo del alfabeto íbero tiene todavía significado desconocido y no existía el sonido f, que por lo tanto no tenía signo. Estos rasgos fonéticos son similares a los del vascuence actual.

El espectacular avance debido a Gómez-Moreno ha permitido que hoy seamos capaces de leer un texto escrito o inscripción íbera, aunque desconozcamos todavía lo que quiere decir, ya que no sabemos el significado de las palabras en íbero (semántica). Los alfabetos utilizados en lengua íbera tenían algunas variantes, como el alfabeto del sudoeste, el meridional y el levantino; este último fue el más significativo, el mejor documentado y el más conocido. En la actualidad se han documentado más de 2.000 inscripciones o escritos en lenguas ibéricas prerromanas, de las que unas 1.800 pertenecen con seguridad a la lengua íbera, aunque unas pocas están escritas en alfabetos no íberos. El alfabeto íbero también fue utilizado más tarde por otros pueblos de la época, como los celtíberos, que empleaban 26 de los 28 signos del alfabeto íbero para escribir en su propia lengua, totalmente distinta.

Soportes de escritura. En cuanto al soporte en el que se escribía, el más característico y en el que se realizaron los escritos más elaborados era la placa de plomo fina, que una vez escrita se transportaba enrollada. De este soporte se conocen unos setenta escritos. Parece que la escritura íbera se empleó en principio para hacer señales de propiedad en la cerámica y para las inscripciones funerarias sobre piedra en las tumbas, aunque más tarde se fue sofisticando y se utilizó principalmente en el comercio marítimo y terrestre, además de en escritos de tipo político-administrativo en el mundo celtíbero.

En algunos escritos íberos también aparece un componente mal definido que pudiera representar otro sustrato indígena diferenciado, lo que nos indicaría que además de los indígenas alfabetizados que conocían la escritura íbera que ha llegado hasta nuestros días, que incluso pudieron ser poco numerosos en los primeros tiempos, pudiera haber existido simultáneamente una base social de otros grupos culturales o etnias indígenas que no han dejado un registro escrito de su lengua. En este sentido, se sabe que la escritura levantina, derivada de la escritura íbera inicial del sudoeste, también se empleaba para escribir una lengua distinta a la íbero-tartésica del sudoeste, aunque ambas pertenecían al mismo tronco no indoeuropeo.

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