Strábon
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CAPÍTULO 4:


1. Réstanos hablar ahora de la costa de Ibería, sita sobre Nuestro Mar desde las Stélai al Pyréne, y cuyas tierras interiores son de una anchura desigual y de una longitud poco mayor de cuatro mil stadios. La longitud de sus costas es dos mil stadios mayor, distribuyéndose así: el tramo de costa que va de Kálpe, cuyo monte está sobre las Stélai, hasta Karchedón Néa, mide una longitud de dos mil doscientos stadios, y en él viven la mayoría de los bastetanoí -a los que se les suele llamar también bástouloi- y una parte de los oretanoí; la randa costera que se extiende desde allí [Karchedón Néa] hasta el río Íber es casi igual en longitud y está ocupada por los edetanoí(202); tras del Íber hasta el Pyréne y los Trofeos Pompeianos(203) se extiende una faja litoral de mil seiscientos stadios, en la que viven parte pequeña de los edetanoí, coupando el resto los indikétai(204), que están divididos en cuatro grupos.

2. Partiendo de la región de Kálpe, cruza la Bastetanía y el país de los oretanoí una cordillera cubierta de densos bosques y corpulentos árboles, que separa la zona costera de la interior. En ella hay muchos lugares con oro y otros metales(205). En la costa, la primera ciudad es Málaka(206), que dista tanto de Kálpe como ésta de Gádeira; en ella hay un emporio(207), que usan los nomádes que viven en la costa opuesta, y grandes talleres de salazón(208). Algunos creen que es la misma Maináke(209), que la tradición dice haber sido la última de las ciudades de los phókaioi(210) hacia el Occidente; pero no es así, pues ésta se halla más lejos de Kálpe, y los vestigios de sus ruinas demuestran ser una ciudad griega, mientras que Málaka está más cerca y presenta planta fenicia(211). Sigue después la ciudad de los exitanoí(212), de la cual tamibén se alban sus salazones.

3. Después viene Ábdera(213), fundación de los phoínikes igualmente. Allende estos lugares, en la región montañosa, se dice está Odýsseia, y en ella el santuario de Athená, como atestiguan Poseidónios, Artemídoros y Asklepiádes el Myrleanós(214), que enseñó "grammatiké" en la Tourdetanía y publicó una descripción detallada de sus pueblos. Éste dice que en el templo de Athená había suspendidos escudos y espolones de navío en memoria de los viajes de Odysseús, y que algunos de los que hicieron la expedición de Teúkros vivían entre los kallaikoí, donde en otro tiempo hubo dos ciudades, una llamada Héllenes y la otra Amphílochoi, proque no sólo Amphílochos murió allí, sino que sus compañeros llegaron en sus andanzas hasta el interior del país. Y dice además que él había llegado a saber que algunos de los compañeros de Heraklés y los que partieron de Messéne colonizaron Ibería; añadiendo él mismo, y otros, que parte de Kantabría fue sojuzgada por los lákones. Aquí también está Okéllas, ciudad que se dice fue fundada por Okélla cuando Anténor(215) y sus hijos pasaron a Italía. En Libýe, si hemos de prestar crédito a las noticias de los comerciantes de Gádeira, como han hecho algunos que cita Artemídoros, más allá de la Maurousía, junto a los aithíopes occidentales, viven los "lotophágoi", así llamados porque como el "lótos", cierta hierba-raíz que les quita la sed y con la que no les falta el agua; este pueblo se extiende más allá de la región de Kyréne(216). Hay otros llamados también "lotophágoi", y son los que viven en Ménix, una de las dos islas sitas ante la pequeña Sýrtis.

4. No es de admirar que el poeta [Hómeros] describiese los viajes de Odysseús de una manera novelesca, suponiendo que la mayor parte de sus hazañas las había llevado a cabo más allá de las Stélai, en el Atlantikón Pélagos(217) (y no forja una fábula increíble, puesto que los lugares y demás circustancias aducidas por él, difieren en poco de los históricos); no fueron tampoco inhábiles los que, admitiendo la veracidad de estas narraciones y la ágil destreza del poeta, vertieron la poesía de Hómeros en la ciencia, tal como hizo Krátes el de Mallós y algunos otros. Pero hay quienes, entendiendo de un modo harto torpe la obra de aquél, no sólo la despojan de todo interés científico, como si el poeta hubiese sido un cavador o un segador, sino que juzgan de locos a los que intentan interpretarla; de tal modo, ninguno de los maestros de "grammatiké" o de ciencias se atrevieron a defender sus aseveraciones, o a rectificar lo que éstos decían, o a hacer cosa semejante; realmente, según mi parecer, muchas de las opiniones manifestadas pueden ser rebatidas o defendidas, sobre todo aquellas con las que Pythéas embaucó a sus seguidores, que desconocían los lugares sitos en el occidente y el septentrión del Océano(218). Más dejemos ya este tema, que requeriría un largo y especial tratado.

5. Es de creer que las emigraciones de los héllenes a los pueblos bárbaros tuvieron por causa su división en pequeños estados(219) y su orgullo local, que no les permitía unirse en un lazo común, todo lo cual les privaba de fuerza para repeler las agresiones venidas de fuera. Este mismo orgullo alcanzaba entre los íberes grados mucho más altos, a lo que se unía un carácter versátil y complejo. Llevaban una vida de continuas alarmas y asaltos, arriesgándose en golpes de mano, pero no en grandes empresas, y ello por carecer de impulso para aumentar sus fuerzas uniéndose en una confederación potente; así, pues, si hubieran logrado juntar sus armas, no hubieran llegado a dominar la mayor parte de sus tierras ni los karchedónioi, ni antes los tyrioi, ni los keltoí, los mismos que ahora se llaman keltíberes y bérones(220), ni el bandolero Ouríathos(221), ni Sertórios(222) tras él, ni ciertos otros celosos de ensanchar su poder. Luego vinieron a combatir a los íberes los rhomaíoi(29), venciendo una a una a todas las tribus, y aunque tardaron en ello mucho tiempo, acabaron, al cabo de unos doscientos o más años, por poner al país enteramente bajo sus pies. Y ahora, reanudo la descripción.

6. Tras de Ábdera está Karchedón Néa, fundación de Asdroúbas, sucesor de Bárka, padre de Anníbas, la más importante de todas las ciudades de esta zona. Tiene una situación fuerte, unas murallas bien construidas y está enriquecida por puertos, una laguna y por las minas de plata, de las que ya hemos hablado. En ella y en sus cercanías abundan los talleres de salazón(223); es el principal emporio para las mercancías que, llegando del interior, han de ser cambiadas por las que vienen del mar, y éstas por las que proceden de tierra adentro. Entre ella y la desembocadura del Íber, y a mitad de la distancia, se halla el río Soúkron, su desembocadura y la ciudad del mismo nombre; procede de la cordillera que domina a Málaka y la región de Karchedón; es vadeable y corre paralelo al Íber(224), pero algo más alejado de Karchedón que del Íber. Entre el Soúkron y Karchedón, no muy lejos del río, hay tres fundaciones de los massaliótai; de ellas la más conocida es Hemeroskopeíon, que tiene sobre el promontorio un santuario dedicado a Ártemis Ephesía, muy venerado; Sertórios estableció allí su base marítima. Es un lugar bien defendido y apto para nido de piratas; de lejos es visible para los que se acercan navegando. Su nombre es Diánion, es decir, Artemísion(225); en sus cercanías hay buenas minas de hierro y dos islas, la de Planesía y la Ploumbaría(226). Más arriba hay una laguna(227) de cuatrocientos stadios de perímetro. Arribando a Karchedón se ve al punto la isla de Heraklés, a la que llaman también Skombraría(228), de los escombros, que sirve para obtener el mejor "gáros"; se halla de Karchedón a veinticuatro stadios. Más atrás, al otro lado del Soúkron, yendo hacia las bocas del Íber, hállase Sagoúnton(229), fundación de los zakynthioi, que Anníbas, violando los tratados que había acordado con los rhomaíoi, destruyó, lo que dio origen a la segunda guerra contra los karchedónioi. En sus cercanías están las ciudades de Cherrónesos, Oléastron y Kartalías(230). Luego, en el paso del Íber, la colonia Dertóssa(231). El Íber, que tiene sus fuentes en el país de los kántabroi, fluye hacia el Mediodía por una gran llanura, corriendo su cauce paralelamente a los Montes Pyrenaíoi.

7. Entre las bocas del Íber y el extremo del Pyréne, allí donde se alzan los Exvotos de Pompéios(203), la primera ciudad es Tarrákon(232), que, aunque no tiene puerto, está levantada sobre un golfo y se halla bien acondicionada en las demás cosas, sin que su población sea menor que la de Karchedón. Encuéntrase también bien situada como centro para los viajes de los prefectos, pues sirve de metrópoli no sólo para las tierras sitas en la parte de acá del Íber, sino también para las de una gran parte de las del otro lado. Las islas Gymnésiai y Ébysos, islas famosas, se hallan cerca, lo cual explica la importancia de la situación de la ciudad. Dice Eratosthénes que también tiene una estación máritima; mas Artemídoros le contradice, negando que tenga un lugar propicio para echar el ancla.

8. Toda la costa, desde las Stélai hasta aquí, escasea en puertos; mas, desde este punto, los puertos son ya con frecuencia buenos, así como la tierra que habitan los leetanoí, lartolaiétai(233) y demás pueblos que ocupan esta zona hasta Empórion. Dicha ciudad es una fundación de los massaliótai y se halla sita a unos cuarenta stadios del Pyréne y de los límites entre la Ibería y la Keltiké. También es buena esta tierra y cotiene buenos puertos. Aquí está, asimismo, Rhóde(234), pequeña factoría de los emporítai, pero fundación, según algunos, de los rhódioi. Aquí, como en Empórion, se venera a la Ártemis Ephesía por los motivos que se dirán al hablar de Massalía. Primeramente los emporítai se establecieron en cierta islita cercana, que hoy llaman Palaiá Pólis; pero ahora viven ya en la tierra firme. La ciudad forma una "dípolis", dividida por un muro, porque en sus comienzos algunos indikétai que vivían en su proximidad, y con el fin de gozar con seguridad de su propia administración, quisieron tener un recinto separado del de los héllenes, el cual fue doble, pasando de por medio. Mas con el tiempo formaron una sola ciudad, mezclándose leyes helenas con bárbaras, tal como acaece en otros muchos lugares(235).

9. Cerca corre también un río cuyas fuentes están en el Pyréne y cuya desembocadura sirve de puerto a los emporítai. Los emporítai son diestros en teher el lino. Poseen las tierras del interior, de las cuales unas son buenas; otras no producen sino esparto, el junco palustre de menor utilidad, por lo que a esta llanura se la llama Iounkárion Pedíon(236). Parte de ellos habitan también lo que va desde los extremos del Pyréne hasta los Exvotos de Pompéios(203), lugar por donde pasa la vía quellaman "exterior" y que va de Italía a Ibería: concretamente, a la Baitiké. Esta vía se acerca a veces al mar; otras, se aleja de él, sobre todo en los tramos occidentales. TRas de los Trofeos de Pompéios va a Tarrákon, pasando por el Iounkárion Pedíon, por los béteres y el Marathónos Pedíon, así llamado en lengua latina por la gran abundancia del "márathon"(237) que allí crece. De Tarrákon va al paso del Íber, en la ciudad de Dertóssa; de aquí, por la ciudad de Sagoúnton y la de Saítabis(238), apártase paulatinamente de la costa, llegando luego al llamado "Spartárion(239) -como si nosotros dijéramos 'de schoínos'- Pedíon", un gran campo sin agua, donde crece abundantemente la especie de esparto que sirve para tejer cuerdas y se exporta a todos los países, principalmente a Italía. Antes la vía cruzaba por medio del "Campo [de esparto]" y por Egelástai(240); mas era difícil y larga. Ahora, por ello, transcurre junto a la marina y no cruza más que una pequeña parte del espartizal. Luego pasa, como la antigua vía, por Kastoulón y Oboúlkon, para seguir de allí el rumbo a Kórdyba y Gádeira, que son dos de los mayores centros comerciales. Oboúlkon dista de Kórdyba unos trescientos stadios. Dicen los historiadores que Kaísar tardó en llegar de Rhóme o Oboúlkon, donde estaba su ejército, veintisiete días, cuando llegó el momento de acometer la acción de Moúnda(241).

10. Tal es el aspecto que presenta en conjunto la costa desde las Stélai hasta los límites entre los íberes y los keltoí. En cuanto a la región interior, situada por encima de esta costa (aludo a la que se extiende tras los Montes Pyrenaíoi y la parte septentrional, hasta los ástyres), está bordeada principalmente por dos cordilleras: una, llamada Idoúbeda(242), corre paralela al Pyréne y comienza entre los kántabroi para terminar en las orillas de Nuestro Mar; la otra, que tiene el nombre de Orospéda(243), se deriva de la región media de aquélla, prolongándose hacia el Poniente, para inclinarse luego en dirección Sur hacia la costa que se inicia en las Columnas. Ésta, en sus comienzos, es poco elevada y desprovista de vegetación, cruzando el llamado Spartárion Pedíon; mas luego se entronca con la región selvosa sita tras la comarca de Karchedón y la zona cercana a Málaka(244). Entre el Pyréne y la Idoúbeda está el Íber, río que se desliza paralelamente a una y otra cadena, nutriéndose de los afluentes y otros cursos de agua que descienden de ellas. A orillas del Íber se alza la ciudad llamada Kaisaraugoústa(245) y la de Kélsa(246), una colonia por donde se cruza el río sobre un puente de piedra. Esta comarca está habitada por muchos pueblos, de los cuales el más conocido es el de los iakketanoí(247), cuyo territorio comienza en las estribaciones del Pyréne y se extiende por la llanura, llegando hasta los alrededores de Ílerda(248) y de Óska(249), ciudades pertenecientes a los ilergétai(250) y sitas no lejos del Íber. Ambas poblaciones, con Kalágouris(251), una de las ciudades de los ouáskones(252), y las zonas costeras de Tarrákon y Hemeroskopeíon, fueron testigos de los últimos esfuerzos de Sertórios tras de su expulsión de entre los keltíberes, y fue en Óska donde cayó asesinado. Más recientemente, en las cercanías de Ílerda, Aphránios y Petréios, lugartenientes de Pompéios, fueron derrotados por el divino Kaísar(253). Ílerda dista del Íber, para el que camina hacia el Oeste, ciento sesenta stadios; Tarrákon, unos cuatrocientos sesenta para el que va hacia el Sur, y Óska, quinientos cuarenta stadios para el que marcha hacia el Norte(254). Esta misma región está cruzada por la vía que parte de Tarrákon y va hasta los ouáskones del borde del Océano, a Pompélon(255) y a Oiáson(256), ciudad alzada sobre el ismo Océano. Esta calzada mide dos mil cuatrocientos stadios y se termina en la frontera entre Akyitanía e Ibería(257). Los iakketanoí están en la región donde poco ha lucharon Sertórios y Pompéios, y es en ella donde más tarde tuvo lugar la lucha de Séxtos, hijo del gran Pompéios, contra los lugartenientes de Kaísar. Después, por encima de la Iakketanía, en dirección al Norte, está la nación de los ouáskones(252), que tiene por ciudad principal a Pompélon, como quien dice "la ciudad de Pompéios"(255).
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