Carpetanos.

Pueblo céltico que ocupaba el sur de la Meseta, la zona de La Mancha, entre los ríos Anas (Guadiana) y Guadarrama, limitando al noroeste con los vacceos, al nordeste con los celtíberos, al sur con los oretanos y al oeste con los vettones. Su principal fuente de riqueza era el ganado.

En la Carpetania las casas rectangulares sustituyeron a las circulares en época trempana (siglo VI a. C.). Se les citó en las expediciones de Aníbal en el siglo III a. C., cuando los carpetanos dan ejemplo de independencia de criterio al no estar de acuerdo con ir a pelear a Italia; así, se licencian 3.000 infantes carpetanos.

La aparición de los oppida, o ciudades, en la Carpetania es anterior al periodo cartaginés en Iberia; estas ciudades estaban entre las más grandes de la Península en cuanto a superficie:

Al parecer, su ciudad principal era Kontrebia Karbika, situada en el alto Tajo, que acuñó denarios de plata, lo que indica su papel jerárquico de primer orden.

Madrid: en la Edad del Hierro (siglo VIII a. C.) se jerarquizó el territorio, y en los siglos VI-V a. C. los carpetanos, pueblo celta que ocupaba el territorio de la actual Comunidad de Madrid, ya construían sus poblados con un urbanismo de calles y barrios; algunas viviendas tenían incluso dos plantas. Los principales yacimientos arqueológicos célticos de esta época son el del Cerro del Viso (Alcalá) y el de Pontón de la Oliva (Patones), situados en lugares de fácil defensa y protegidos por murallas y fosos. Los carpetanos presentaron una ferrea defensa de su territorio cuando los cartagineses, al mando de Aníbal, empezaron a explorar y tratar de someter a las tribus del centro de la Península hacia el año 220 a. C. Aníbal tras atacar a los olcades y a los vacceos, regresó desde la ciudad vaccea de Salmantica (Salamanca); fue entonces cuando los carpetanos le hicieron frente; tras verse obligado a replegarse sobre el Tajo, acabó venciéndoles empleando su caballería y los elefantes, aunque posteriormente algunos de ellos se integraron como mercenarios en su ejército, con sus propios jefes. Sin embargo, en ocasiones no compartieron los objetivos bélicos cartagineses, por lo que les abandonaron en masa, como ocurrió cuando Aníbal decidió ir hacia Roma con su ejército, momento en que nada menos que 3.000 carpetanos se desenrolaron y volvieron a sus poblados. La principal ciudad carpetana en Madrid era Ikesankom Konbouto, Complutum para los romanos (Alcalá de Henares), que con sus 68 ha de superficie era la ciudad más grande de esta etnia y la segunda más grande de Iberia en extensión. En el siglo II a. C., ya con los romanos en su territorio, los carpetanos comenzaron a utilizar la escritura, e incluso acuñaron moneda basada en los patrones romanos.

En las actuales provincias de Cuenca y Toledo, como ciudades carpetanas más importantes, hay que destacar las ya citadas de: Kontrebia Karbika (Villas Viejas, Cuenca), Toletum (Toledo), Konsabura (Consuegra, Toledo), además de Ercavica y Segóbriga (Cuenca), antes pertenecientes a la tribu celtíbera de los olcades, al parecer, desaparecida como etnia en el siglo III a. C., por lo que su territorio pasó a ser ocupado por los carpetanos.

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