Strábon
NOTAS AL CAPÍTULO I

-1. Strábon dedica el Libro III a la Península Ibérica. Los dos anteriores sirven de introducción a la parte descriptiva y monográfica, que comienza por el extremo occidental de España.

-2. El nombre de "Ibería" es el acostumbrado entre los griegos desde tiempos remotos. Procede del de un
río Íber, que acaso no fue en un principio el Ebro, sino uno homónimo de la región de Huelva, donde ciertos textos de muy viejo origen citan un río Iberus, y un pueblo, al que llaman Ibero. Tanto los griegos como los púnicos conocieron antes y mejor las costas meridionales de la Península que las levantinas. En las meridionales les atraía la riqueza minera. El nombre latino de Hispania (de donde el actual de España) es, al parecer, de origen púnico; alude a la abundancia de conejos, que tanto sorprendió a los mismos griegos y romanos (Stráb., III, 2, 6, y III, 5,2). La voz fenicia i-shepham-im, de la que se supone derivaría, pudo significar "costa o isla de los conejos". La H de Hispania es añadido romano, como es en Hiberia y en Híspalis. Los romanos debieron usar de tal nombre por influjo de sus vecinos los carthagineses.
José R. Pellón

-3. Stélai, se sobrentiende Herákleioi o Herakléous (de Hércules), es el nombre con que los griegos conocían de antiguo el Estrecho de Gibraltar. Stélai significa columnas; de ahí el nombre latino de Columnae Herculis=Columnas de Hércules. Se suponía que aquí alzó Heraklés (Hércules) dos columnas, una enfrente de la otra, como término de sus hazañas legendarias por extremo occidental del mundo. En lo sucesivo nosotros, respetando el texto original, preferiremos el término Stélai al de Columnas, y desde luego al de Estrecho de Gibraltar, designación muy posterior que procede de las voces árabes "Gabal" y "Tarik", es decir, "montaña de Tarik", uno de los generales que entraron por allí en España cuando la invasión mahometana (Siglo VIII).

-4. De aquí procede la comparación de la Península a una piel de toro, tantas veces repetida. Strábon alude dos veces más a ella (II, 1, 30, y II, 5, 27). Para el texto que sigue, en el que se dan las medidas fundamentales de la Península, véase el mapa, y téngase en cuenta que cada stadio equivale casi a 185 metros. La orientación de los Pirineos es para Strábon de Norte a Sur, lo que es evidentemente erróneo, así como la anchura del isthmo, que en realidad es de unos 390 kilómetros en lugar de 555. El resto es más exacto. Nótese que el carácter peninsular está bien apreciado (nota 139).

-5. Pyréne llamaban los griegos (en singular) a los montes Pirineos. En la zona del Cabo de Creus hubo una ciudad de nombre Pyréne. Los griegos creyeron que derivaba de "pyr"=fuego, creándose alrededor de esta falsa etimología la leyenda de que una vez se incendiaron sus bosques, manando de la tierra plata fundida (nota 123).
José R. Pellón

-6. Keltiké, la región céltica, en este caso Francia.
José R. Pellón

-7. Mar Nuestro y Mar Interior, el Mediterráneo, por contraposición al Mar Exterior o Mar de Afuera, el Atlántico (así llamado también algunas veces). En latín, Mare Nostrum; la designación no tiene, pues, un valor posesivo, sino locativo (vide notas 94 y 217).

-8. Véase IV, 1, 6.

-9. Hierón Akroterión, o Cabo Sagrado, el Cabo de San Vicente, donde termina el Algarve. Los antiguos creyeron siempre que era el extremo más occidental de Europa, siéndolo, en realidad, el Cabo Roca, al Oeste de Lisboa, aunque con pequeña diferencia, que explica el error.

-10. Ártabroi, pueblo que ocupaba parte de la actual provincia de la Coruña (véase nota 183).

-11. El Cabo Nérion, en la región de los ártabroi (nota 183).

-12. Con la palabra "oikouméne" designaban los griegos la parte de las tierras que sabían habitadas y, por extensión, el mundo conocido en general. Európe es la designación griega para Europa (latín y castellano). Se ignora el verdadero origen de tal nombre. La leyenda griega hizo de Európe la hija de Agénor, un rey fenicio; Zeús (el Júpiter latino), adoptando la forma de un toro, la raptó, llevándola sobre su grupa y por encima del mar hasta Creta, isla del Egeo. Por esto recibió esta parte de la "oikouméne" el nombre que hoy lleva.

-13. Libýe, nombre que los griegos daban a toda el África, singularmente a la zona Norte, mediterránea.

-14. Íberes, los iberos en general.
José R. Pellón

-15. Mauroúsioi, los moros o habitantes de Maourousía o Marruecos (véase comentario 457).

-16. 1.500 stadios= unos 277 kilómetros, lo que conviene casi exactamente con la realidad.

-17. Cuneus, igual al griego "sphén"=cuña.

-18. Artemídoros, una de las fuentes más importantes de Strábon. Vino a España hacia el año 100 a. de J. C.

-19. "Epotídes", pieza de madera que formaba en los navíos griegos como dos orejetas salientes a ambos lados de la proa.

-20. Hércules.
José R. Pellón

-21. Éphoros, célebre historiador nacido en Kýme, de Asia Menor, hacia el año 408 a. de J. C. Fue autor de la primera historia general de los griegos, que dividió en 30 libros; recogía noticias muy viejas y a menudo ya corruptas. Así son, por lo general, las referentes al extremo occidental, en particular las de España. Termina la obra hacia el 330, fecha en que debió morir. Strábon lo cita varias veces.

-22. Poseidónios. Fue una de las grandes mentalidades de la época helenística. Militó entre los estoicos, ejerciendo gran influjo sobre sus secuaces romanos. Nació en Apámeia, en Syria; pero se hizo ciudadano de Rhódos, donde en el 78 a. de J. C. tuvo como oyente a Cicero. Fue visitado también por Pompeius. Sus preocupaciones de todo orden, y en nuestro caso las geográficas, astronómicas, naturales e históricas, le llevaron a efectuar grandes viajes, visitando nuestra Península, las Galias, Liguria, el Adriático, Egipto y Nubia. Hacia el 100 estuvo en Massalía (Marsella), de donde, por el año 90, pasó a España, siguiendo, al parecer, la costa mediterránea. Residió en Gádeira (Cádiz), que por ser el más importante emporio del Occidente, y una de las ciudades de más tráfico y vida del mundo de entonces (véase libro III, cap. quinto, de Strábon), era lugar obligado para todo el que visitase España; doblemente para los geógrafos, pues por su situación sobre el Atlántico la convirtió en el punto ideal para los estudios oceanográficos. Pythéas, Polýbios, Eúdoxos, Artemídoros como Poseidónios, estuvieron también en Cádiz. Poseidónios residió en ella unos treinta días. La descripción de la Turdetania, en Strábon, está tomada casi íontegramente de Poseidónios, que como resultado de sus estudios fisicogeográficos, hechos en parte en Cádiz, escribió una famosa obra, que tituló "perí okeanoú" (Acerca del Océano), muy aprovechada por Strábon. Persiguiendo el fenómeno de las mareas en el interior de las rías llegó, por lo menos, hasta más arriba de Sevilla (III, 5, 8-9). Regresó por mar a Italia.

-23. Gádeira es el nombre con que conocían los griegos a la actual Cádiz. Los romanos llamábanla Gades; pero el nombre actual parece más bien derivado del púnico (vide núm. 309).
José R. Pellón

-24. Tágos, el Tajo (en portugués Tejo). Los latinos le llamaban Tagus.

-25. Ánas, hoy Guadiana, voz mixta formada por el árabe Wadi (río) y el antiguo nombre Ánas.

-26. Entre el Tágos y el Ánas se forma, en efecto, una "mesopotamía", que en griego significa simplemente "país entre ríos".

-27. Los keltikoí son los celtas. Había, pues, celtas entre el Tajo y el Guadiana.
José R. Pellón

-28. Los lysitanoí son los lusitanos, que, según esta referencia y otras, no eran celtas, pues los distingue el texto claramente de ellos. Su cultura es, sin embargo, de rasgos célticos, pero su estirpe parece era ibérica (sobre los lusitanos, véase III, 3, 6). La Lysitanía ocupaba gran parte de Portugal; pero se extendía, en parte, por las provincias españolas de Extremadura, precisamente por la zona comprendida entre el Tajo y el Guadiana.
José R. Pellón

-29. Los rhomaíoi; así llamaban los griegos a los romanos. El texto dice que parte de los lusitanos fueron trasladados a la orilla opuesta por los romanos. Estas migraciones forzosas eran frecuentes tras las guerras, y se hacían con el fin no sólo de darles tierras de labor y pacificarlos, sino también para desarraigarlos de sus nidos serranos, de donde hacían frecuentes incursiones sobre las tierras ricas de las llanuras (III, 3,5).
José R. Pellón

-30. Los karpetanoí, o carpetanos, ocupaban gran parte de Castilla la Nueva occidental.
José R. Pellón

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