Strábon
NOTAS AL CAPÍTULO II (continuación)

-116. Se refiere a los del Mar Mediterráneo. Toda esta brillante descripción de las riquezas del mar turdetano proceden de Poseidónios.

-117. Kotýle, medida griega de capacidad que equivale a 1/4 de litro.

-118. Mná, mina, medida de peso griega. La mina áttica pesaba 436 gramos. Es la sesentava parte del talento (nota 108).

-119. Galátai son los galos, en este caso los de las Gallias, Francia. Equivale en cierto modo a keltoí (nota 6). Kémmenon, el Cevenna mons, actuales montes Cevenes, que bordean por el Occidente la cuenca del Ródano. Strábon dedica estas páginas a hacernos saber las riquezas de todo orden que encierra el subsuelo de la Bética y que de nuevo toma de Poseidónios. No puede hacerse ponderación mayor que la de la frase en que dice que ni el oro, ni la plata, ni el cobre, ni el hierro nativos se encuentran hasta el día en tanta abundancia y calidad como en la Turdetania. Es muy interesante la alusión al oro fluvial que, como se sabe, arrastran algunos ríos españoles, como el Genil (antiguo Singilis), el Tagus (Tajo), el Durius (Duero) y el Minius (Miño). Sobre el beneficio del oro en el Noroeste habla Strábon más adelante. Esta abundancia de metales explica algunos rasgos de nuestra historia en la Edad Antigua, y, naturalmente, dio lugar a un vocabulario propio, del cual conocemos algunas palabras como...(siguiente nota)

-120. "Palas", que recoge Strábon de Poseidónios, y otras conocidas principalmente por Plinius, quien habla de "palagae" en el mismo sentido que la "pala" de Strábon. Palantia, Palarus, nombres indígenas de ciudad y persona, pudieron estar emparentados por la misma raíz.

-121. El hemílitron es la media libra.

-122. El élektron es la aleación de 4/5 de oro y 1/5 de plata; por el color se le llama también así al ámbar. Ha de aclararse que el carbón ("ánthrax") mencionado en el texto no es el de piedra, cuyo uso en Europa es recentísimo, como se sabe, sino el de madera o vegetal.

-123. Leyenda muy vieja recogida aquí por Poseidónios y copiada por Strábon, aunque sin darle crédito. Se contaba también, mas esto ya con aspecto histórico, que los fenicios, cuando llegaron a Tartessós, volvieron trayendo, a cambio de aceite y pacotilla, un cargamento de plata tan grande que los barcos no podían cargar nada más, viéndose obligados para aprovechar la superabundancia de ella a tirar sus anclas y rehacerlas con el blanco metal. Decía la tradición que los fenicios, por la constante práctica de este comercio, se enriquecieron y pudieron fundar las demás colonias del Occidente. Era, en efecto, la plata uno de los metales más abundantes de España y también uno de los que más se negociaba entonces. Se contaba que en Andalucía había reyezuelos que tenían de plata hasta los pesebres. Los hallazgos de vajillas de plata, collares, pulseras, etc., de época ibérica, son, en verdad, muy frecuentes en el Mediodía, singularmente en Jaén.

-124. Haídes es el rey de los Infiernos, es decir, del interior de la Tierra. Ploúton es una divinidad equivalente a Haídes, y Ploútos es el dios de la riqueza. En la Antigüedad ambas divinidades se solían confudir, pues además de la semejanza del nombre, Ploúton, por ser señor de todo lo subterráneo, era rico como su homónimo Ploútos. Aquí Poseidónios juega de intento con esta confusión, haciendo una especie de chiste, que podría ponerse en otras palabras, diciendo que en Ibería la riqueza del subsuelo es tal que más que reinar en él Haídes, la sombría divinidad de los muertos, reina el dios de la riqueza, es decir, Ploúton (=Ploútos).

-125. Otra imagen como la poseidónica antes citada.

-126. En la apertura de galerías subterráneas se puede tropezar con venas de agua que entoces eran achicadas con el tornillo egipcio, o tornillo llamado de Archimédes.

-127. Islas Kattiterídes, o Cassiterides (tt=ss), así llamadas por la abundancia de estaño ("kassíteros" en griego). No tuvieron en la Antigüedad una localización fija, aunque parece que fueron las Británicas. En un principio se las suponía cercanas a la Península por la parte del Noroeste, es decir, de Galicia; así, en el mismo Strábon se las describe, no en el capítulo dedicado a Bretaña, sino en el Libro III, dedicado a Ibería (III, 5, 11), donde dice que están hacia los ártabros, en alta mar. Esta confusión tiene su fundamento en que también Galicia, Asturias y norte de Portugal fueron ricos en explotaciones de estaño, que, como el mismo Poseidónios dice, era fácilmente recogido de la superficie, o en las arenas de los ríos, por decantación. Sin embargo, la alusión al comercio con Marsella indica que se trata de las de Bretaña francesa, o de las Islas Británicas (Cornualles).

-128. Los brettanikoí son los habitantes de Brettanía, o Bretaña inglesa.

-129. Lysitanía, o Lusitania, es, en parte, el actual Portugal, aunque de fronteras algo confusas para la época antigua (vide nota 28, y III, 3, 3).

-130. Néa Karchedón, nombre que los griegos daban a Cartagena. Fue fundada por Asdrúbal, en el último tercio del siglo III a. de J. C., en el lugar donde antes estuvo, al parecer, una ciudad ibérica llamada Mastía, cabeza de los mastienoí (nota 44). El nombre púnico dado a la nueva fundación fue el de Qart-Hadaschat, que significa "ciudad nueva", acaso refiriéndose a la ciudad anterior (Mastía), o quizá también por recuerdo de la capital púnica Karthago, cuyo nombre en fenicio era el mismo: Qart-Hadaschat. Los griegos, traduciendo el significado púnico, llamaron a la Cartagena de España Kainé Pólis, que significa Ciudad Nueva; pero también la designaron con el de Karchedón, transcripción alterada del nombre púnico original, con el cual, como hemos dicho, conocían a la Carthago de África. También se encuentra en griego el de Néa Karchedón, forma mixta de los dos antes citados. Entre los latinos se usó el de Carthago Nova. Cartagena procede del acusativo latino Carthaginem.

-131. Los 400 stadios equivalen a 75 kilómetros, y los 20, a casi cuatro.

-132. Los 25.000 drachmas son, poco más o menos, 25.000 pesetas oro. Las minas de Cartagena pertenecían al Estado romano en la época de Polýbios (siglo II a. de J. C.). En tiempos de Strábon sólo eran del Estado las de oro; pero las de plata y algunas de plomo habían pasado a propiedad de particulares, hecho que refiere el geógrafo líneas más adelante.

-133. El Argyrós Óros, o Mons Argentarius, no se ha localizado precisamente; pero estaba en la región montañosa que se alza en los límites de las provincias de Jaén, Granada y Albacete, a juzgar por la referencia del texto, que dice que de allí manaba el Guadalquivir. Ya hemos dicho antes que Kastoulón se hallaba cerca de Linares, en la zona minera más importante en plomo y palta de esta región; por ello el Argyrós Óros podría situarse mejor en la misma zona de Linares.

-134. 900 stadios equivalen a unos 150 kilómetros. No es exacto que el Guadalquivir y el Guadiana vengan de la Celtiberia, como dice Polýbios; pero es aproximadamente justo que la separación de estos dos cursos de agua, que corren virtualmente paralelos, como se sabe, sea en términos medios de 150 kilómetros.

-135. La noticia de que el antiguo nombre del Baítis fuese Tartessós es iteresante y coincide con otras referencias, aunque ello no imlica seguridad absoluta en la reducción. Otro nombre antiguo del Guadalquivir fue, según T. Livius, el de Certis, que no se ha conservado más que en esta noticia.

-136. En efecto, son varias las referencias a una isla sita en Gádeira, o cerca de ella, que los griegos llamaban Erýtheia, acaso la Isla de León.

-137. Es precisamente esta cita de Stesíchoros la más antigua y está relacionada con el mito, de fondo histórico, referente a Geryónes, rey de Tartessós, simbolizado en un pastor de bueyes, alusión a la riqueza ganadera del valle del Guadalquivir, donde aún hoy se crían los toros de lidia más selectos de España (vide III, 2, 4, y III, 5, 4). Las fuentes argénteas aluden al Argyrós Óros. Stesíchoros de Métauros vivió en Himera (ambas de Sicilia) hacia el 640-555; fue uno de los grandes líricos de antigüedad griega. En su poema Geryonís narró las aventuras de Heraklés y sus luchas con Geryónes. Sin duda que en ello utilizó informes del lejano Occidente, entonces comenzado a explotar por los focenses, que habían de tener en Sicilia un punto de escala para sus largos viajes entre Phókaia, en Asia Menor, y Tartessós, en el extremo del mundo conocido.

-138. El nombre de Tartessós equivale, pues, al de Baitiké, o Bética, y se conservaba además en el de sus habitantes, llamados tourdetanoí (vide notas 35 y 36).
Eratosthénes nació en Kyréne (Cirenaica) y vivió, aproximadamente, entre el 275 y 195. Su erudición estuvo favorecida por el hecho de ser el director de la Biblioteca de Alexándreia, en Egipto, por lo que tuvo a su disposición cantidad de manuscritos. No obstante, y acaso por abarcar demasiados campos (ciencias naturales, astronomía, matemáticas, física, geografía, cronografía, historia literaria, poesía, etc.(, no llegó a lacanzar en muchos de ellos el puesto de primera figura, por lo que sus colegas le llamaban en broma "Béta", es decir, "el segundo" (la letra beta viene la segunda, tras el alpha). Pero ello no era justo, pues en geografía y en cronografía hizo realmente obras primordiales. Eratosthénes fue uno de los creadores de la geografía como ciencia, a la que puso el nombre que aún lleva, convirtiéndola en una ciencia de tipo matemático gracias a las mediciones terrestres llevadas a cabo tanto por él como por su antecesor Dikaíarchos, otra gran cumbre de la geografía (nota 336). Su espíritu científico le llevó a rechazar a Hómeros como fuente autorizada de la geografía, lo que suponía mucho atrevimiento. En los párrafos que siguen verá el lector cómo para Strábon, que escribe dos siglos y medio después de Eratosthénes, es Hómeros una autoridad indiscutible en estas tareas, por lo que a veces zahiere a Eratosthénes.
Su cálculo sobre las dimensiones del globo terráqueo es famoso tanto como ingenioso. Determinó por la sombre del Sol en el solsticio de verano que en Alexándreia el astro rey estaba a 7 1/6 grados de su cenit; al mismo tiempo comprobó que en Syene, localidad sita sobre el mismo meridiano, pero 5.040 stadios más al Sur, el Sol estaba precisamente en su cenit, ya que sus rayos iluminaban hasta el fondo de un profundo pozo abierto verticalmente en la tierra. Por este medio llegó a calcular el valor del grado terrestre y, por tanto, la circunferencia de la Tierra, que resultó ser 25.200 stadios, es decir, unos 46.000 kilómetros (en realidad, son unos 40.000, como se sabe.) Estas mediciones y otras menores, tomadas de viajeros y navegantes, le facilitaron el levantamiento de un mapa de la "oikouméne" con los grados de longitud y latitud de muchos de los principales puntos de ella.
En cronografía llegó a establecer un cálculo muy preciso de los acontecimientos más importantes, desde la guerra de Troya (que fija en el 1184, fecha comprobada hoy día por este y otros conductos) hasta la muerte de Alejandro (en 323). A los setenta años, y por una enfermedad en la vista que amenazaba con ceguera, buscó la muerte voluntaria por hambre (año 195). Eratosthénes es uno de los mejores representantes del espíritu científico griego y principalmente del de su época. Strábon lo utilizó mucho, y aunque no era de su completa devoción, la verdad es que gran parte de lo que de aquél sabemos como geógrafo y físico lo debemos a él. Uno de sus méritos fue precisamente el haber hecho caso de Pythéas, por lo que Strábon, como se en este mismo párrafo, lo increpa totalmente.

-139. Pythéas era de Massalía (Marsella). En el último tercio del siglo IV a. de J. C. hizo uno de los viajes más famosos de la Antigüedad, llegando por el Océano hasta las Islas Británicas y Thule (acaso Noruega), donde observó las noches de dos o tres horas. Pythéas advirtió ya la concomitancia entre las mareas oceánicas y las fases lunares, observaciones que después habían de ser mejoradas por Poseidónios en Gádeira y otros puntos. Con referencia a España, sabemos que Pythéas reconoció y comprobó su naturaleza peninsular, pues suya es la aseveración recogida por Eratosthénes, contradicha por Artemídoros y ridiculizada por Strábon, que aquí comentamos, concepto ya claro en el siglo VI, aunque después se perdió para los griegos a causa de la sistemática obstrucción por parte de los carthagineses del Estrecho (el mismo Eratosthénes nos lo dice en Strábon, XVII, 1, 19). Las cosas "raras" que contaba de sus viajes hizo que algunos sabios, tan crédulos, por otra parte, para noticias e inventos más extraños aún, desdeñasen las enseñanzas de Pythás como absurdas. Así fue que ni Polýbios, ni Artemídoros, ni Strábon lo creyeron; por fortuna, Tímaios, Hípparchos, Eratosthénes y Poseidónios le prestaron el crédito merecido, por lo que Strábon les dirige frecuentes reproches. Gracias las polémicas entabladas por su causa, hoy día conocemos algunos fragmentos de las ideas de Pythéas, como el importante que aquí comentamos.

-140. Hómeros, vulgar Homero, es "el poeta" por antonomasia.

-141. Ilíada, canto VIII, 485.

-142. Tártaros es un lugar sombrío sito en lo profundo de la tierra, donde se hallan encerrados los Titánes, los temibles hijos de Ouranós (el Cielo) y Gaía (la Tierra).

-143. Los kimmérioi vivían en la región del Mar de Azow (costa norte del Mar Negro), donde estaba el llamado Bósporos kimmeriano. Había otro en el canal de Constantinopla, al que llamaban thrakio. Ambas regiones eran consideradas en la Antigüedad como el límite entre Europa y Asia. Bósporos es palabra tracia, transformada a veces por los griegos en Bósphoros, según falsa etimología, pues soían colocar en el estrecho de Constantinopla el "vado de la vaca" (que es lo que significa Bósphoros) de Ío.

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