Strábon
NOTAS AL CAPÍTULO III

-168. Barbárion es el Cabo Espichel. El golfo es el que se extiende entre el Cabo San Vicente y el Cabo Espichel.

-169. "Pýrgos", voz griega, que en este caso significa cabo abrupto o alto promontorio, alude al Barbárion.

-170. No es seguro que el texto diga Salákeia (Salacia de los latinos); Salákeia está al fondo del estero del cual dice que penetra más de 400 stadios, es decir, más de 74 kilómetros, contando esta distancia a partir del Cabo Espichel, lo cual es aproximadamente exacto. El estero es, sin embargo, una mitad más corto. De la ciudad sólo conocemos su interesante necrópolis, que ha proporcionado vasos griegos de los siglos IV-III, sin duda procedentes del comercio púnico, exclusivo en estas costas del Océano.

-171. Móron es Almourol, en la confluencia del Zécere con el Tajo. Móron>Mourol y el al-árabe=Almourol. La distancia que da Strábon (500 stadios=+-100 kilómetros) coincide con la de Almourol, aproximadamente, pero en exceso. Otros suponen que es Almeirím, unos 35 kilómetros antes de Almourol y, por tanto, más conforme con Strábon en la distancia. La isla podría ser cualquiera de las sitas a la desembocadura del Tajo, en el fondo de la ría (30 stadios=unos 5 1/2 kilómetros). Los lusitanos cultivaban ya desde mucho antes, no sólo la vid y el olivo, sino la cebada, el trigo y otras plantas. A mediados del siglo II a. de J. C. se quedó admirado Polýbios de la extraordinaria baratura de los productos lusitanos: 52 litros de cebada costaban 1 peseta oro; 52 de trigo, 1,50 pesetas; un litro de vino, 2,5 céntimos; un cerdo de 50 kilogramos, 5 pesetas; una oveja, 2 pesetas; un ternero, 5 pesetas; un buey de arar, 10 pesetas, y un kilogramo de higos, 2 céntimos.

-172. Decimus Iunius Brutus, cónsul en 138 a. de J. C., "pacificó" en esta fecha la Lusitania, entrando en 137 en Galicia. Tras de atravesar el Duero y el Limia (véase más adelante, nota 181), llegó al Miño. Por su victoria, recibió el sobrenombre de "galaico" (cfr. III, 3, 2). Olysipón es Lisboa, nombre que no tiene nada que ver con Ulises (vide número 214).

-173. El curso del Tágos está bien conocido, salvo el error de considerar la costa portuguesa como meridional.

-174. Los ouakkaíoi son los vacceos, que ocupaban parte de Castilla la Nueva. Las sierras del Guadarrama y Gredos debían de servir de límite entre los karpetanoí y los ouakkaíoi. El Doúrios (Duero) cruzaba por ellos. Akontía es desconocida. Tal vez haya error en la grafía de los códices.

-175. Los kallaikoí o callaeci son los gallegos. Ocupaban, aproximadamente, la actual Galicia y algo más: por el Este hasta el Navia y por el Sur hasta el Duero. Fue dominada en parte por Brutus, que llegó al Miño (138-137 antes de J. C.). Luego reconoció el interior Caesar (año 60), quien tomó a Brigantium (La Coruña). Sin embargo, la constante rebelión de las tribus hizo que Augustus llevase también las guerras cántabras hasta Asturias y Galicia (29-19 a. de J. C.). No todos los kallaikoí eran célticos. Strábon sabe poco de este rincón (vide más adelante, en III, 3, 5, donde habla de los ártabroi). Antes de Brutus y Caesar se llamaba lysitanoí a todos los pueblos de este lado de la Península; pero luego se distinguió entre los lysitanoí propiamente dichos y los kallaikoí, que comenzaban al norte del Duero (vide nota 289).

-176. Kastoulón es Cazlona (véase nota 88). Oría= Oretum es la actual Granátula (sur de Ciudad Real), donde hay extensas ruinas romanas y prerromanas.

-177. Ástoures o ástyres, los astures. Ocupaban una extensión mucho mayor que la actual provincia de Asturias. Por la costa se extendía desde el Navia (al Oeste) hasta el Sella (al Este). Por el interior, hasta más abajo de Astorga (Asturica Augusta), llegando en algún punto al Duero. La cordillera cantábrica dividíala en dos: la Asturia Transmontana, al norte de las sierras, y la Asturia Augustana, al sur. En esta última estaban las ciudades principales: Asturica Augusta, Lancia (cerca de León), Legio VII (León, con restos romanos importantes). Los textos antiguos dicen que los astures se llamaban así de un río Astura que parece ser el actual Esla.

-178. 300 stadios son unos 55 kilómetros. La costa portuguesa, en general, es baja.

-179. Arenas auríferas de los ríos atlánticos. La explotación de ellas fue muy activa en la Antigüedad. En la región oeste y noroeste de la Península aparecen con frecuencia joyas de oro muy pesadas. El Moúndas es el actual Mondego, que nace en la Sierra de la Estrella (el Mons Herminius, nido de bandoleros lusitanos, a los que venció Caesar) y desemboca en Figueiras da Foz. El Ouakoúa, en latín Vacua, es el actual Vouga, que corre entre el Mondego y el Duero, desaguando en la pintoresca y complicada ría de Aveiro.

-180. El conocimiento del Doúrios (Duero, portugués Douro) es exacto. En efecto, pasa por Numantia. Era navegable para barcos de gran porte, hasta unos 800 stadios (=+-150 kilómetros), lo que equivale, aproximadamente, a la distancia que hay entre el mar y la frontera hispanoportuguesa.

-181. El Léthes se llamaba, en realidad, Limaía (latín Limia), actual Limia, que nace en Orense y desagua en Portugal por Vianna do Castello. Otro nombre, según Strábon, fue el de Belión, del cual es caso recuerdo el topónimo actual Beón, que lleva el lago del cual nace el Limia. El nombre de Léthes es griego y significa olvido; surgió de la leyenda que refiere también Strábon (III, 3, 5), según la cual los tourdoúloi de Andalucía llegaron a estas regiones y se olvidaron de su patria, por lo que se establecieron allí. Léthes equivale al latín Oblivio, nombre que también llevó el Limia. Es, pues, un río con cuatro nombres. El origen del Limia es en Strábon falso; no procede de tan lejos.

-182. Tampoco es exacta aquí la oriundez del Mínion, actual Miño. Poseidónios, de quien procede este dato y el anterior del Limaía, no llegó a conocer estas zonas más que por referencias. El Miño nace y corre por entero entre los kallaikoí o callaeci. Strábon lo considera aquí lusitano, cuando en otro lugar dice que los kallaikoí comienzan en el Doúrios (III, 4, 20). Era navegable en unos 150 kilómetros, es decir, hasta su confluencia con el Sil, aproximadamente. Otro nombre del Mínion era Baínis. La isla, con su muelle, debe de ser la isla Canosa o la Airiño del Pasaje, frente a Santa Tecla, donde se alzan todavía las importantes ruinas de un castro coetáneo de Strábon.

-183. Los ártabroi o arotrébai eran los ocupantes de la zona costera comrendida sobre las tres rías de Coruña, Betanzos y El Ferrol. El Cabo Nérion ha de identificarse con el Finisterre, sito algo antes que el lugar ocupado por los ártabroi. Este cabo recibe su nombre de la tribu de los nerios, citados por Mela. Estos nerios son los mismos keltikoí parientes de los del Ánas de que habla Strábon en el párrafo que comentamos.
El "Puerto de los Ártabroi" de Strábon debe situarse acaso en la misma Coruña. Strábon tiene pocos y malos informes de esta región; por eso se limita vagamente a aludir a las varias ciudades que se alzaban en las orillas de estas rías; pero no nombra a ninguna de ellas. Una era Brigantium, acaso el lugar designado como "Puerto de los Ártabroi"; otras eran Adobrica (Mela), Claudiomerium y Novium (Ptolomaíos). La región esta se halla mejor descrita en los geógrafos posteriores.

-184. Este párrafo straboniano es, desde un punto de vista histórico, muy importante. (Véase también comentario núm. 443). En la España antigua resultó frecuente la práctica de una vida aventurera, en la que los hombres se reunían en pandillas y vivían del saqueo de las tribus vecinas o de las ricas ciudades. Tal régimen de vida era frecuente entre los lusitanos y, en menor grado, entre los celtas de la meseta y los iberos de la costa. Donde menos se daba, al parecer, era en la región andaluza y levantina, y ello no sólo por ser más rica, sino además por estar más fuertemente romanizada.
La misma riqueza de la Bética hizo de ella la víctima predilecta de los depredadores lusitanos o celtas. Durante las guerras de independencia, los bandoleros sirvieron de núcleo para la recluta de gentes de todas clases, ansiosas de oponerse a la injusta dominación romana. Así, hubo momentos en que estas bandas crecieron hasta formar verdaderos ejércitos, a veces de más de 10.000 hombres, que pusieron en durísimos aprietos a los romanos y sus aliados indígenas.
Viriato fue uno de los jefes más destacados. Los romanos llamaban a estas tropas aguerridas "bandoleros", y siguiendo sus textos se ha solido hablar del bandolerismo español de la Antigüedad como ejemplo vetusto de una modalidad de nuestro carácter; pero ello no es cierto.
Los ejércitos lusitanos no iban animados, en tiempos de las guerras de independencia (Viriato, por ejemplo), por un ansia de saqueo, sino que iban impulsados por una noble rebeldía contra las traiciones, matanzas, saqueos y desmanes de todo orden con que los romanos querían imponerse a gentes indómitas por naturaleza. En tiempos de paz estos bandoleros surgían espontáneamente de entre las clases menesterosas o de los segundones y desheredados, en virtud de una injusta distribución de la tierra o de los bienes paternos.
En tiempos de la conquista romana, a esta calamidad endémica se unieron pronto los insultos a la dignidad, las traiciones a la palabra dada, los saqueos, las matanzas en masa, las confiscaciones y robos cometidos por los mismos romanos; desmanes que afectaban a todas las clases sociales por igual, dando origen a que las bandas de salteadores profesionales se convirtiesen en recptoras de todos los demás descontentos o enemigos del invasor, convirtiéndose lo que antes eran sólo pandillas en verdaderos ejércitos, con jefes conscientes y dignos, como lo fue Viriato y otros menos conocidos. Que en su origen este bandolerismo no era sino una consecuencia de desigualdades sociales, lo dice bien claro el hecho frecuente de que los romanos, cuando querían remediar el mal en su raíz, no dudaban en ofrecer a estos "bandoleros" tierras de labor en propiedad para reducirlos a la paz. Estas ofertas eran eficaces en extremo, y ante ellas llegaron a deponer su actitud y hasta a entregarse inermes; rasgo éste de crédula confianza que más de una vez pagaron con la muerte.
En 150 a. de J. C. Galba concertó una paz con los lusitanos, sobre la base de darles buenas tierras para que no necesitasen robar por hambre. Los lusitanos se comprometieron a concentrarse en tres puntos. Galba fue a uno y les pidió entregasen las armas, y cuando lo hicieron, los cercó y mató sin piedad. Luego fue a los otros dos campos de concetración e hizo lo mismo. Sólo unos pocos, entre ellos Viriato, pudieron huir. (Más informes en Strábon, III, 3, 8; 4, 5; 4, 13; 4, 15; 5, 1; IV, 4, 2. Vide comentario 443.)

-185. Sobre el escudo lusitano, y en general ibérico, se han encontrado figuras de guerreros ibéricos en bronce, con espada al cinto, casco, escudo, y lanza, como los de Sierra Morena.

-186. La vida al modo lacónico o espartano; una vida austera, sobria y de ejercicios continuos, para endurecer el cuerpo y el ánimo. Los líquidos contenidos en recipientes de madera (vide número 192) eran calentados echando dentro piedras candentes.

-187. Prácticas de adivinación sobre cadáveres humanos. Los "ságoi" son mantos especiales de lana, con que se cubrían los indígenas de estas regiones y las vecinas. Ofrenda de miembros humanos (vide también el párrafo siguiente).

-188. Aquí da algunos caracteres que justifican el epíteto de "lacónico" dado al régimen de vida de los lusitanos y vecinos. La palabra banda tiene aquí un sentido muy lato, incluyendo el de cinta, pañuelo, etc.; algo al modo de los aragoneses.

-189. Tienen una divinidad semejante al Ares griego (Marte romano), es decir, una divinidad guerrera a la cual sacrificaban cabrones, prisioneros y caballos. La sangre de estos últimos, al menos, era bebida, según ciertos textos. No conocían el trigo, puesto que su pan era de harina de bellota. Tampoco conocían el vino, si no es el importado; pero sí la cerveza, que llamaban "zýthos". No usaban aceite; pero ello, tratándose de pueblos norteños, es lógico, pues el olivo no llega más que hasta el Guadarrama o poco más; en su lugar, hacían uso de manteca.

-190. Curiosas noticias sobre danza y música entre estos pueblos, y de las que aún hay supervivencias. Se asemejaban, pues, en el salto y la caída, a los bailes rusos. Strábon, al hablar de ellas, recuerda las de Bastetanía, en el sudeste de la Península, conocidas por representaciones pictóricas coetáneas del geógrafo (vide fig. de la pág. 147).

-191. Véase núm. 187.

-192. Vasos de madera siguen en uso en algunos puntos de la zona pirenaica. El contenido se calentaba metiendo en él una piedra candente (cfr. 186).

-193. Curioso es que las mujeres llevasen vestidos con adornos policromos, acaso bordados. La moneda, en efecto, no llegó a acuñarse en todo el ángulo noroeste de España.

-194. Interesantes noticias sobre la justicia y la sanidad de aquellos pueblos.

-195. La expedición de Brutus Callaicus fue (vide núm. 172) en el 138-7. En toda España, a la llegada de los romanos, estaban en uso, ya las barcas de cuero, ya las de un solo tronco, como piraguas. Adviértase que éstas se usaban, como Strábon dice, para la navegación fluvial o lacustre. Sal purpúrea, que al molerla se hace blanca. Debe de aludir a las minas aún en explotación de Cabezón de la Sal (al oeste de la provincia de Santander).

-196. Es claro que todo lo dicho en el párrafo séptimo no es ya de los lusitanos, sino de los pueblos serranos que viven en la zona montañosa del Norte, desde Galicia hasta Vasconia; es decir, los galaicos, astures, cántabros y vascos.

-197. Los pleútauroi son los mismos plentouísoi que cita en el párrafo siguiente como habitantes hacia las fuentes del Ebro. Los bardyétai son los vardulli. Strábon los llama luego (nota 262), más correctamente, como bardoúloi. Ocupaban gran parte de las provincias de Guipúzcoa y Álava. Los allótriges son los autrigones, gentes que residían al oeste de Álava y Vizcaya, y al este de Santander; por el Sur, hasta cerca de Burgos.

-198. La región Norte es montuosa, como se sabe. Antiguamente estaba mucho más poblada que hoy de bosques, en los que abundaba la caza. Confróntese con la descripción de la misma zona en III, 1, 2. El carácter del terreno, unido a la dificultad de comunicaciones y al atraso de estos pueblos, explica la dureza de las guerras catábricas, a las que Strábon alude aquí como terminadas ya.

-199. Para las guerras cántabras, una de las mejores fuentes es precisamente Strábon. Estas famosas campañas, a las que asistió personalmente el emperador, comenzaron en el año 29 antes de J. C. y no terminaron hasta el 19. Su campo fue no sólo la Cantabria, sino Asturia y Callaecia; en junto, unos 400 kilómetros, lo que absorbía mucha tropa. De la feroz y heroica condición de estos pueblos norteños, véase lo que el mismo Strábon cuenta en III, 4, 17 y 18. Sin embargo, se sabe que en el año 16 antes de J. C. se sublevaron de nuevo los cántabros, y que en tiempos de Nero (mediados del siglo I d. de Jesucristo) hubo otro levantamiento de los astures, ambos de poca monta. Augusta Emerita (actual Mérida) nació como consecuencia de estas campañas, en el año 25 a. de J. C. (vide núm. 287). Respecto a los kántabroi, la primera mención de ellos ha de datarse en el año 195 a. de J. C., en que Cato (Catón), con motivo de sus campañas en el NE. y la Celtiberia tiene referencias de que el Ebro nace en Cantabria.
Poseidónios, hacia el año 100 a. de J. C., menciona a los cántabros, creyendo, por error, que el Bainís (Miño) nacía entre ellos (vide Strábon, III, 3, 4). Los cántabros ocupaban en tiempos de Strábon y Mela la parte central de la costa catábrica. Sebastós Kaísar es Caesar Augustus.

-200. Koniakoí son los konískoi citados en III, 4, 12 (vide nota 260), vecinos de los plentouísoi (los pleútauroi de III, 3, 7, vide nota 197).

-201. Tibérios es Tiberius, el sucesor de Augusto. En su época comienza a notarse la romanización del Norte (las termas de Gijón, por ejemplo, son del comienzo del siglo I antes de J. C.).

CONTINUACIÓN.-------------------------------------------------------- INICIO.