Strábon
NOTAS AL CAPÍTULO IV(continuación B)

-258. Kerretanoí, o cerretani, vivían en la Cerdaña y región de Puigcerdá, en los Pirineos orientales. Eran de estirpe ibérica, como la toponimia y la arqueología han confirmado.

-259. Sergontía es la Segortía Lánka de Ptolemaíos, es decir, la actual Langa de Duero, en la provincia de Soria. No debe confundirse con Segontía, que dio Sigüenza.

-260. Kántabroi -koníscoi poblaban la región de las fuentes del Ebro.

-261. Ouáreia (latín Vareia), entre los bérones, es la actual Varea, cerca de Logroño.

-262. Bardyétai, o bardoúloi, ocupaban gran parte de las provincias de Guipúzcoa y Álava.

-263. Arouákoi, o arevacos, habitaban la región del Alto Duero (norte de la provincia de Soria) (véase además 266).

-264. Breve referencia de Strábon a la grandiosa gesta de Numantia (griego Nomantía). Numancia está en Soria, cerca de la capital, y sus ruinas van siendo metódicamente excavadas desde hace más de treinta años.

-265. Loúsones son los lusones, que ocupaban la parte norte de la provincia de Guadalajara y sur de la de Soria.

-266. Aquí Strábon da como arevacas las ciudades de Segéda (probablemente corresponde a las ruinas de Belmonte, sitas a 12 kilómetros al sudeste de Calatayud) y Pallantía, que es la actual Palencia; pero en esta última parece que hay error o ha de suponerse otra ciudad de nombre similar en la región dicha en en número 263. Pallantía era capital de los ouakkaíoi, o vaccaei. El río de Sagunto se llamaba Pallantía también (actualmente Palancia).

-267. 800 stadios equivalen a unos 150 kilómetros, que por camino viene a ser eso. Kaisaraugoústa=Caesarugusta=Zaragoza.

-268. Segobríga es de difícil identificación. Para algunos es Segorbe (tierra adentro de Sagunto); para otros es Cabeza de Griego, cerca de Saelices (Cuenca), donde hay ruinas. La Segobríga de Strábon no parece ser la de Valencia, y acaso tampoco la de Cuenca, pues la cita como próxima a Bílbilis, que es Calatayud, patria del poeta latino Martialis. Habría que suponer otra, o corregir por Segontia (Sigüenza), lo que tampoco satisface. La terminación en -briga es céltica y abunda en toda la Península, al norte del Guadiana: Conimbriga (Coimbra), Ardobriga, Deobriga, Iuliobriga, Arcobriga, Nertobriga, Caesarobriga, Augustobriga, Mirobriga, Lacobriga, etc., etc., o en prefijo, como Brigantium (La Coruña).

-269. Segesáma=Sasamón, al nordeste de Palencia. Interkatía debe de ser la de los vaccaei (y no la de los astures), localizable vagamente al norte de Zamora.

-270. Viva descripción de la Meseta y sus habitantes. Nótese que el mismo autor hace la salvedad de las tierras de Levante y Andalucía, ya fuertemente romanizadas. Esta relación debe de venir de Polýbios, citado líneas atrás, pues se contradice en el fondo con lo dicho luego por el propio Strábon en III, 4, 20.

-271. "Peltastaí", guerreros ligeramente armados, cuyo nombre procede de la "pélta", escudo pequeño.

-272. En contra de lo que dice Strábon, al hablar de los lysitanoí (III, 3, 6) no cita entre sus armas la honda. Aquí se refiere Strábon a los íberes en general, y más concretamente a los de la España interior y oceánica.

-273. Curiosas costumbres que no sabemos explicar. La voz "dexamené" la hemos traducido por cisterna; pero significa también aljibe y recipiente en general, pero con idea de estar descubierto.

-274. Que los kallaikoí fuesen ateos es una apreciación falsa, sin duda debida a que no solían representar ni simbolizar sus divinidades. Los celtíberos y sus vecinos por el Norte tenían, como se deduce del texto, una divinidad lunar, a la que no podían mencionar por ser, sin duda, un nombre prohibido: "tabú". Según parece, en vascuence el nombre de la Luna procede de un vocabulario sustituvo del "tabú".

-275. Curiosa anécdota a la que se le ha querido sacar más de lo que en realidad es: una graciosa historieta de campamento, pues la guardia o centinela es universal por ser elemental.

-276. No se han podido identificar claramente estos peinados, que afecta a varias regiones de la España antigua. Acaso el último es el que vemos en las figuritas de bronce y en las estatuas y bustos pétreos de los santuarios ibéricos del Mediodía y del Sudeste. Sobre la cabeza afeitada, se sabe que en Vasconia, hasta el siglo XVII, las solteras y doncellas iban con la cabeza rapada.

-277. Anécdotas de las Guerras Cántabras, oídas acaso de los propios generales. Como Strábon añade, estos actos de heroísmo, tanto individual como colectivo, son frecuentes en pueblos de vida primitiva, como los tracios, celtas y escitas. Otros rasgos más, conocidos por Strábon por fuente oral acaso directa, se cuentan en el párrafo siguiente.

-278. Esta curiosa costumbre es la conocida con el nombre de "covada". El padre sustituye a la madre en el lecho y tiene en él al niño no bien ésta ha dado a luz. Por tal hecho es cuidado con suma atención por su esposa como si el convaleciente fuese él. Con más o menos variantes o derivaciones, esta rara práctica, que en modo alguno debe tenerse por caprichosa, ha perdurado en España y otros lugares del mundo como resto de ritos por el estilo, más generalizados antiguamente. Escritores clásicos han transmitido la noticia de que, además de los cántabros, la practicaban también los corsos (isla de Córcega) y los tibarenios (pueblo de la región del Ponto, en Asia Menor).
En España, los últimos restos de tal costumbre han desaparecido hace bien poco; pero se han podido recoger noticias verídicas de su práctica, aun reciente, en Galicia, Asturias, Santander, Burgos, León, Huesca; es decir, en toda la zona cantábrica, que es precisamente donde la señala Strábon en el párrafo que comentamos. Ha de añadirse que reliquias de prácticas semejantes se han constatado igualmente no hace mucho en Ibiza, Menorca (Baleares), Fuerteventura y Lanzarote (Canarias). Tal costumbre procede, al parecer, de una necesidad legal, pues en virtud de esta fórmula se establece y consagra la paternidad masculina, susceptible de duda, pues la otra, la femenina, es indudable. Puede encerrar también un sentido mágico "tabú", que explicaría el rito por el cual el marido come o deja de comer lo que comería o no comería la madre. Sobre el cultivo de la tierra por las muejres (rasgo de tipo matriarcal) se habla en el número 281.

-279. La práctica de la covada implica en las mujeres una resistencia física admirable, que es la que Poseidónios y Strábon refieren en este texto, y aún se suele contar de ciertas mujeres del campo en toda España.

-280. De nuevo Strábon nos da noticias de tipo anecdótico referentes a las guerras cantábricas. En el norte de España no se cultivaba el trigo, al menos generalmente. Ésta es la razón de que tuviesen que importarlo de Aquitania (Gascuña actual), sin duda porque también les era difícil, por cualquier causa (mala cosecha, cierre de los pasos pirenaicos por el invierno, etc.), el llevarlo de Castilla la Vieja, donde el trigo se cultivaba ya corrientemente en estas fechas y aun mucho antes de la conquista romana (vaccaei, arevaci, etc.), sin duda como don importado por los propios iberos, pues los celtas (cuyas invasiones mayores han de datarse en los siglos VIII y VI) eran pueblos ganaderos fundamentalmente y así siguieron siéndolo en España hasta plena conquista romana. En la franja costera del Norte y Noroeste sus habitantes vivían aún en una etapa mixta de pueblos pastores y labradores, con rasgos aún de cazadores, si bien como forma auxiliar, no fundamental. El detalle de los prisioneros crucificados es admirable. Aquí nos intersa sobre todo por darnos a entender, aunque muy vagamente, el uso entre los cántabros de cantos de victoria similares en su espíritu al "paián" (peán) griego.

-281. Éste es otro famoso párrafo de Strábon, muy interesante desde el punto de vista etnológico, ya que describe varios rasgos típicos de la forma cultural llamada "matriarcado"; vale como decir preponderancia de la mujer sobre el hombre en la familia; es lo mismo que "gynaikokratía", palabra que emplea el mismo Strábon con gran propiedad al comentar y tratar de definir estos rasgos culturales.
Añadiendo a los de este párrafo otros contenidos líneas antes (vide núm. 278), tenemos las siguientes particularidades matriarcales propias de los cántabros:

a. el hombre dota a la mujer;
b. la herencia se transmite por línea femenina;
c. las mujeres buscan matrimonio para sus hermanos;
d. las mujeres trabajan en el campo;
e. las mujeres son combatientes juntamente con los hombre en la guerra.
f. la misma "covada" es fórmula de origen propiamente matriarcal.

Para la Callaecia (Galicia) hay referencias de otros autores que implican también un régimen más o menos puro de matriarcado (Trogus Pompeius, Silius Italicus, Diogenes), tal como el "amazonismo".

-282. Respecto a los venenos cántabros, además de las citas de Strábon hay otras más casi coincidentes. Plinius, por ejemplo, cita una herba cantabrica, conocida durante las guerras de Augustus, que por la descripción que de ella hace parece ser la caryophyllacea, que se usa como remedio contra espasmos, temblores y vértigos. La herba cantabrica se empleaba, según Plinius, como antídoto contra el veneno de las víboras. Celsus (hacia el comienzo de la Era) cita esta misma hierba. Sin embargo, no es la que menciona Strábon, la cual parece más bien la cicuta (conium maculatum), que, en efecto, abunda en la zona norteña. Florus, hablando de los gallegos del Mons Medullius (probablemente cerca de Túy, sobre el Miño), dice que se suicidaban con un veneno sacado ex arboribus taxeis, del tejo. Silius Italicus y S. Isidorus citan en Cantabria el mismo veneno. Las hojas del tejo son, efectivamente, venenosas.

-283. De no poco interés es también la costumbre a que alude Strábon cuando habla de la fidelidad al jefe, fidelidad que llega hasta la muerte. Es la institución de los soldurii, en virtud de la cual un jefe de prestigio reunía en su torno una guardia más o menos numerosa conjurada a defenderlo y seguirlo hasta la muerte. De éstos se valieron Marius el Baleárico, Pompeius, Petreius, Sertorius, Longinus, Iuva, y sabemos que Caesar y también Augusto tuvieron una guardia pretoriana formada por españoles enteramente dedicados a la defensa de sus jefes. En latín esta institución se llamaba devotio. Era corriente entre los iberos, aquitanos y germanos, pero no entre los galos. Por Strábon sabemos que se practicaba también entre los pueblos del norte de España.

-284. Justa apología del espíritu científico griego (héllenes=griegos), en contraposición de la falta de él propia de los latinos. Sobre el nombre de Iberia, véase comentario número 2.
En cuanto a que ésta comenzaba en el Rhodanós (Ródano), está atestiguado no sólo por textos anteriores a Strábon, sino por la arqueología, que ha descubierto numerosos testimonios probatorios de que hacia el siglo II a. de J. C. aún eran numerosos los elementos ibéricos en la Narbonense (cerámica, monedas con alfabeto ibérico, etc.), aunque mezclados con los galos. Es de advertir que Iberia no es nombre con valor geográfico, sino puramente étnico. En el siglo V antes de J. C. Aíschylos (Esquilo) dice que el Rhodanós corría por Ibería, y antes, en el siglo VI (Periplo y Hekataíos), había iberos al sur de Montpellier. En el siglo IV se dice que tras de los íberes siguen los lígyes y los íberes mezclados, extendiéndose hasta el río Rhodanós (Skylax). El topónimo Ilíberris en la Narbonense (Strábon, IV, 1, 6) es puramente ibérico (vide nota 439). Strábon dice que en su tiempo el límite de Iberia estaba en el Pyréne.

-285. Los iglétes, citados aquí por Strábon, tomándolo de Asklepiádes, no están en esta parte. Strábon sufrió un error por causa de desconocer que el nombre de Íber lo llevó también el Tinto y Odiel (Huelva), como dijimos en la nota 2. Los iglétes de Asklepiádes son los mismos glétes citados en pleno siglo V a. de J. C. por Heródoros de Herákleia como vecinos de los tartessios. Son también los mismos ileates citados en el siglo VI por el periplo anónimo contenido en la Ora Maritima de Avienus.

-286. Es cierto que los nombres de Ibería e Hispania son equivalentes, pero no es cierto que los romanos los usasen indiferentemente; al menos en los textos conservados se ve (salvo rarísimas excepciones) que los romanos empleaban siempre el de Hispania, y los griegos el de Ibería (vide número 2).
En tiempos de la República la Hispania Ulterior era la que está al sur y al oeste de una línea sinuosa que iba de Carthago Nova (Cartagena), por el Saltus (bosque) Castulonensis y la Sierra Morena (tramo bastante preciso), para seguir luego rumbo Norte hasta el rincón guipuzcoano del Cantábrico (parte muy imprecisa). En suma, comprendía Andalucía, Portugal, Extremadura, León, gran parte de Castilla la Vieja, Galicia, Asturias, Santander y Vascongadas.
La Hispania Citerior era el resto, es decir: parte oriental de Castilla la Vieja, Aragón, Valencia, Cataluña y gran parte de Castilla la Nueva.
Agrippa hizo de la Lusitanía una sola provincia (año 27 a. de J. C.). La Lusitanía comprendía casi todo Portugal, excepto la faja al norte del Duero; en cambio, casi toda Extremadura y Salamanca eran de la Lusitanía.
Augustus hizo la provincia Baetica y la Tarraconensis (entre el año 7 y 2). La Baetica comprendía algo menos que la Andalucía actual (Almería y gran parte de Granada y Jaén caían fuera de ella, pero incluía la zona sur de sur de Badajoz), y la Tarraconensis el resto de España, incluso Galicia y norte de Portugal.
Strábon, en el trozo que comentamos da, pues, una división ya arcaica desde el momento en que los términos de Citerior (de acá) y Ulterior (de más allá) ya no regían en la época en que acaba su libro, en la que una nueva división administrativa había cambiado radicalmente la primitiva, que estuvo en vigor durante toda la etapa de conquista (dos siglos casi completos). Se ve que este párrafo hubo de escribirlo, pues, antes de la reforma de Augustus (años 7-2 a. de J. C.). Pero luego, al repasar sin duda su manuscrito en una fecha posterior a la de la reforma, se vio obligado a poner al día el texto y añadió el párrafo 20 entero, que modifica el contenido final del anterior que comentamos. En el párrafo 20, en efecto, figuran ya la provincia Baetica, Lusitanía y Tarraconensis.

-287. Emerita Augusta es Mérida; fue fundada por Augustus el año 25 a. de J. C., en plena Guerra Cántabra, como sede de los veteranos que sirvieron en las legiones VI y X bajo el mando de Carisius. De ella partía (acaso construida entonces también) la Via Asturica, o "Vía de la Plata", que llevaba por Castra Caecilia (Cáceres) y Salmantica (Salamanca) hasta Asturica Augusta (Astorga). Mérida está siendo desde hace varios decenios sistemáticamente excavada por el Estado. Van descubiertos grandiosos edificios, como el teatro (uno de los mejor conservados del mundo romano en general), el anfiteatro, el circo. En sus campos se alzan aún solemnes restos de dos gigantescos acueductos de imponentes arcos de ladrillo y piedra alternantes, así como un puente sobre el Guadiana de casi un kilómetro de largo. Se han descubierto además tumbas, algunas con pinturas; una basílica paleocristiana, también con pinturas; restos constructivos visigodos de suma importancia. La riqueza escultórica y epigráfica es de las más importantes del Occidente romano. Emérita fue desde luego una ciudad prócer y la más importante de Lusitanía. Hoy es en este aspecto la más rica y expresiva de toda la Península, tanto por la abundancia de restos como por la excelente calidad de ellos.

-288. La legión se componía, aproximadamente, de unos 5.000 hombres.

-289. Al formarse la provincia de Lusitania, como ésta cesaba por el Norte en el Duero, los pueblos sitos al otro lado del río se dejaron de llamar ya lusitanos, para recibir su nombre genérico de kallaikoí, o en latín, callaeci (gallegos). En tiempos del emperador Caracalla (hacia el año 200 d. de J. C.), la Gallaecia y la Asturia se segregaron de la Tarraconensis para formar ambas una sola provincia. Más sobre los kallaikoí puede verse en el comentario número 175.

-290. El río Mélsos, según Strábon, estaba cerca de Noíga, y ésta se hallaba cerca del límite de los ástyres con los kántabroi. Por tanto, el Mélsos ha de ser acaso el río Canero, al este de Luarca, así como Noíga (en Mela y otros Noega) ha de ser Avilés, aunque ambas deducciones siguen siendo dudosas. Había otra Noega entre los callaeci que se podría reducir a Noya. El abra o ría que separaba a astures de cántabros debe identificarse con la de Ribadesella, al oeste de Asturias. En efecto, de otros textos se deduce que el límite entre unos y tros estaba en el río Sallia, que es el actual Sella (cfr. Mela, III, 12 y 14).

-291. Para los togátoi (del latín togati=togados), vide número 167. Como se ve, la toga era símbolo de romanización. Estos keltíberes y pueblos de ambas orillas del Ebro son los más romanizados de esta parte, hasta poco antes muy rebelde a los influjos romanos. Las colonias de Celsa, Caesaraugusta, etcétera, eran otros tantos focos de romanización intensa. De esta zona y del interior, de Bílbilis (Calatayud), era el poeta festivo Martialis, una de las plumas más brillantes de la lengua latina, el cual vino al mundo, poco más o menos, cuando Strábon debía de redactar estas líneas. De todas las regiones españolas la que se romanizó antes y más intensamente fue la Baetica (Andalucía). De ella salieron los dos Sénecas, Lucano, Mela, Columela, los Balbo, Trajano y Hadriano.

-292. Karchedón es Cartagena (nota 130), y Tarrákon, Tarragona, cabeza de la Tarraconensis. Ambas ciudades, por su situación estratégica y sus condiciones portuarias, eran las ciudades de Levante que más en contacto estaban con Italia. Esta razón y el hecho de ser la Tarraconensis una provincia enorme hizo que en tiempos de Diocletianus (comienzo del siglo III) se crease la provincia Carthaginiensis, segregándola de la Tarraconensis. La Carthaginiensis comprendía, aproximadamente, Almería, Granada, Jaén, Murcia, Albacete, Alicante, Valencia, Teruel y toda Castilla la Nueva.

CONTINUACIÓN.-------------------------------------------------------- INICIO.