Strábon NOTAS AL CAPÍTULO V(continuación B)

-342. Pelopónnesos o "Isla de Pelops" es la actual península de Morea, al sur de Grecia. Pelops fue hijo de Tántalos; literalemente significa su nombre "rostro pálido".

-343. Aléxandros (vulgar Alejandro) el Grande, el conquistador de Asia Occidental y de Egipto, llegó en su asombrosa expedición hasta el Indo. Su nombre significa literalmente "el protector de los hombres". Indiké, la India; indoi, los habitantes de la India. Diónysos, divinidad griega que se suponía había hecho un viaje a la India. Se le llamaba también Bácchos, de donde el latín Bacchus y el castellano Baco.

-344. Makedónes, los habitantes de Makedonía (o Macedonia), patria y reino de Alexándros.

-345. Silanós, o Silenós de Kallatis (acaso Kalé Akté, en Sicilia), vino acompañando a Hannibal. Su obra principal parece fue la historia de sus campañas, que escribió en griego. Plinius también le cita como visitante de Cádiz.

-346. La escasez de agua potable en Cádiz hubo de ser remediada por la multiplicación de aljibes o cisternas que recogiesen el agua pluvial. Estos reservorios se abrían, sin duda, en plena roca, o acaso también se construían en las terrazas de las casas. Grandes depósitos de este género se conocen en ciertas ciudades rupestres, como en Meca y Minateda (Albacete).

-347. Athenódoros, filósofo estoico, preceptor de Augustus y amigo del propio Strábon.

-348. Curiosa disputa a la que Strábon dedica unas páginas, que estuvieran mejor empleadas en ampliar las noticias referentes a España. Mucho más interés cintífico, aunque para el caso de la descripción de la Península sea también espacio perdido, tienen las líneas que a continuación va a dedicar Strábon a las mareas oceánicas, fenómeno que podía observarse a placer en Cádiz mejor que en el Mediterráneo. Es mérito de Poseidónios el haber estudiado detenidamente estos movimientos, aunque mucho antes que él ya habían sido objeto de agudas observaciones por Pythéas el massaliota (vide núm. 139) y por Séleukos (vide núm. 351). Si no científicamente, sí por empirismo, el fenómeno de las mareas tanto diurnas como mensuales y anuales fue perfectamente conocido por los marineros de Cádiz, de los que Poseidónios tomó datos importantes, según él mismo ha de confesar (vide núm. 350) en uno de los muchos párrafos con que Strábon va a construir la exposición que sigue.

-349. Es clara la teoría poseidónica sobre la acción de la Luna en el fenómeno de las mareas. Hoy sabemos que además actúa en conjunción con la Luna la masa ingente del Sol.

-350. Manifiesta declaración del mismo Poseidónios de la agudeza científica o empírica de los marineros de Cádiz, que, sin duda, conocían por la costumbre las leyes, o mejor el ritmo con que se sucedían las mareas oceánicas, no sólo en el período de un día, sino en el de una lunación y hasta en un período anual. En Gádir se sabía ya de antiguo que en los solsticios de verano y de invierno las mareas entraban en una fase aguda, que hoy llamamos de mareas viva,s y durante las cuales el nivel del mar alcanza su altura máxima sobre todas las pleamares del año, y su descenso ínfimo por bajo de todas las bajamares anuales. Al final del párrafo que comentamos hay de nuevo frases encomiásticas para los gaditanos y su agudeza de observación, así como se confiesa de nuevo lo mucho que debe Poseidónios a estos humildes marineros en la construcción de su famosa teoría.

-351. Séleukos de Babylonia (hacia el 150 a. de J. C.) fue el creador de conceptos sobre el Cosmos que hoy día causan asombro. Séleukos tenía el Universo como un todo infinito, dentro del cual la Tierra no constituía sino un punto minúsculo que vagaba por el espacio acompañada siempre de la Luna y gravitando dentro del mundo solar. Fue discípulo de Stráton, del que tomó las ideas fundamentales de su teoría. En efecto, hacia el 280 éste, según dice Ploútarchos, ideó el sistema heliocéntrico como mera hipótesis, pero fue Séleukos quien logró demostrar su veracidad. Como se desprende del texto straboniano, Séleukos había estudiado también con sumo acierto los fenómenos de las mareas en otro de los mares abiertos, en el mar Erýthras (vide nota siguiente).

-352. El Mar Erýthras era no sólo el Mar Rojo (érythros, en griego, rojo), llamado a veces Arábigo, sino también la parte del Océano Índico cercana a Arabia y las Somalias, comprendiendo asimismo el Golfo de Adem.

-353. Ílipa es Alcalá del Río, poco más arriba de Sevilla, y hasta donde, aún actualmente, son sensibles las mareas. Esta sensibilidad depende, naturalmente, en mucho del caudal del río. Los 700 stadios equivalen a unos 130 kilómetros.

-354. La lección treinta figura en otros códices como cincuenta, es decir, unos 92 kilómetros.

-355. El codo o brazo (péchys) es una medida griega de longitud equivalente, poco más o menos, al medio metro: justamente 44,4 centímetros; los 10 codos son, pues, 4,44 metros. De ello se desprende también que el temlo de Hércules se alzaba sobre un basamento bastante alto y que este basamento estaba cercano a la orilla del mar y sobre un suelo muy bajo, inundable por las mareas. Esto explica que sus reliquias se hallen hoy bajo el agua y que sólo los objetos y estatuas que de vez en cuando se "pescan" en sus inmediaciones den noticia cierta de su pasada grandeza y localización (vide núm. 322).

-356. El lago del Ebro es una fantasía o una interpretación exagerada de algún fenómeno mal observado.

-357. Acaso la dracoena draco, aunque no concuerda en todo lo característico. El árbol de Egipto con el cual lo compara más adelante es quizá el salix babylonica.

-358. De este árbol de Cartagena tampoco se sabe gran cosa; se ha supuesto sea el chamoerops humilis.

-359. Así escribían los griegos lo que nosotros Egipto.

-360. Kappadokía, vulgar Capadocia, en Asia Menor (actual Turquía).

-361. Las Islas Kassiterídes o Kattiterídes (tt=ss) son las "islas del estaño" (griego kassíteros=estaño), de localización en extremo problemática ya en la misma Antigüedad. Se identifican por algunos con las islas Oestrymnides, ubicables en la Bretaña francesa. Según otros, se trata de Galicia y de sus islas, donde no sólo se obtenía estaño en abundancia (véase lo que dice el mismo Strábon de su explotación en III, 2, 9), sino que pudo muy bien cargarse en las islas de sus rías (islas Cies, Ons, Salbora, Arosa). La localización intentada por Strábon es vaga e indica a las claras que no se sabía por entonces dónde estaban estas islas, más legendarias ya que reales. Al norte de los Ártabroi, quiere decir al norte de La Coruña; pero hasta las Islas Británicas o las islas de Bretaña francesa no hay islas algunas en las cuales se puedan identificar. Por otra parte, el haberlas citado Strábon en el libro dedicado a la Península Ibérica, traduce su concepto, que, aunque vago, le obligaba a preferir el noroeste de España antes que las Galias o Britania, que es donde pudieran haber cabido, de no ser la región de Galicia.

-362. Las Poinaí son divinidades vengadoras, es decir, las Erinýes que figuran con frecuencia en la tragedia griega.

-363. Mercaderes sin duda púnicos y tartessios, en un principio; luego romanos, como a continuación se verá.

-364. La apertura del comercio romano con las islas Kassiterídes tuvo lugar gracias a Publius Crassus, procónsul de la España Ulterior en el 96-94, quien recorrió en plan de guerra parte del litoral atlántico español. Posteriormente, la conquista de las Galias, y luego la de Bretaña, abrieron a los romanos el paso franco a estos lejanos parajes y a sus minas de estaño; pero no aclararon el misterio de las islas Kassiterídes.

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