Strábon -6. Contenido y forma del libro III: esto es, en resumen, cuanto teníamos que decir respecto a las fuentes que sirvieron a Strábon para redactar su libro III y los trozos referibles a España contenidos en los libros restantes. Respecto al libro mismo quédanos por decir que lo dividió a su vez en cinco capítulos, aproximadamente iguales en extensión, que a su vez contienen: el primero nueve párrafos, el segundo quince, el tercero ocho, el cuarto veinte y el quinto once, que en suma hacen sesenta y tres párrafos, he aquí el programa:

-----------El capítulo primero: lo dedica en su comienzo a ---------------generalidades; luego se extiende en describir el -----------------Hierón Akrotérion (Cabo de San Vicente), que ------------------tiene por la punta más occidental de Europa y, por -------------tanto como comienzo obligado de ella; en el resto del -----------capítulo, que es casi la mitad, habla de las costas de ------------la Bética comprendidas entre el Estrecho de --------------------Gibraltar y el Cabo de San Vicente.

---------- El capítulo segundo: comprende la descripción de -------------las tierras interiores de Andalucía, el curso del ----------------Guadalquivir y del Guadiana y las riquezas de esta ------------región, tanto en cultivos y pesca como en minerales; -----------esta última materia le lleva a hablar también de la --------------misma en el resto de España (estaño del Noroeste, y -----------plata de Cartagena, principalmente).

----------El capítulo tercero: a la costa occidental de Ibería, -----------a partir del Hierón Akrotérion, dedica Strábon este -------------capítulo, hablando del Tágos (Tajo), del Doúrios--------------- (Duero) y demás ríos de la costa atlántica hasta el ------------- Mínion (Miño), y describiendo con cierto ------------------------detenimiento la Lusitania y los lusitanos, así como las ----------tierras de más al interior, sin olvidar los pueblos del ------------Noroeste (ártabros y callaícos), y aun los del resto de ----------la zona Norte o del actual Golfo de Vizcaya hasta los ----------pies de los Pirineos ísthmicos.

----------El capítulo cuarto: en éste se entrega a describir las---------- tierras bañadas por el Mediterráneo, a partir de ------------------Gibraltar, hasta los Trofeos Pompeyanos en los ----------------Pirineos orientales; se ocupa también de las tierras ------------ sitas tras de ellas, describiendo con este motivo la ---------------cordillera Ibérica y la Sierra Nevada, así como la -------------zona interior de Valencia, Murcia, Aragón y toda --------------la parte oriental de Castilla la Vieja hasta los ------------------Pirineos Aragoneses y Navarros; el último párrafo ------------de este capítulo lo dedica Strábon a hablarnos de las -----------divisiones administrativas de España.

----------El capítulo quinto: finalmente este capítulo está ---------------dedicado íntegro a las islas, comenzando por las del -----------Mediterráneo (las Baleares) y terminando con las --------------del Atlántico (Cádiz, isla entonces, a la que dedica -------------gran parte del capítulo, y las Kassiterides, que ------------------incluye en el área peninsular y a las que dedica el---------------último párrafo). Termina con ello el libro III,-------------------- dedicado a Ibería.

La narración straboniana se hace, a lo largo de sus páginas, en extremo interesante, viva, cordial y entusiástica; y da la sensación de ser justa incluso en el análisis del carácter de los distintos pueblos peninsulares, en los que destaca, aparte su espíritu inquieto y guerrero y su afición a la formación de bandas o guerrillas, su fidelidad al compromiso de amistad o sumisión al jefe, su resistencia a la fatiga y su proclividad irresistible a la disgregación, a la atomización, al cantonalismo regional, defecto éste que tanto contribuyó, junto con la lucha en "partidas" o "guerrillas" dispersas, como el mismo Strábon observa, a que los romanos, y los carthagineses antes, pudieran hacerse dueños de toda la Península, aunque a costa de muchos años y muchas fatigas, como también reconoce el geógrafo.
De todas las zonas españolas, la que le mueve a mayor simpatía y una admiración realmente apologética es la meridional, la Baitiké o Tourdetanía, como la llamaban los griegos, y dentro de ella, la ciudad de Gádeira, que así llamaban también a lo que nosotros Cádiz. Aquí Strábon sigue, según parece, casi al pie de la letra las narraciones de Poseidónios y, en menor grado las de Artemídoros y Polýbios también, tomando de aquél, además de la noticia, el brillo en la descripción, ese mismo brillo al que alude Strábon al hablar de los párrafos que Poseidónios dedica a las riquezas del suelo ibero, sobre todo a las mineras; párrafos, por lo que se deduce, llenos de admiración y plagados de imágenes ponderativas.
Sin embargo, hay distribuidas a lo largo de los cinco capítulos otras tantas digresiones que no tocan en nada o en muy poco el tema de España y que producen en el lector un cierto aburrimiento o una ligera sonrisa indulgente. Hemos de exceptuar de estos juicios el largo discurso didecado al fenómeno de las mareas, discurso que le ocupa los párrafos quinto, octavo y noveno (en parte) del capítulo tercero, y que, pese a su interés verdaderamente científico, es evidente que podía haber ido mejor en los dos primeros libros, donde se habla de los fenómenos generales, dejando, por tanto, espacio libre a otras cosas más íntimamente relacionadas con España y que nosotros hubiéramos apreciado también en más.
Las otras cuatro digresiones son menos disculpables y hasta algo pesadas. He aquí los temas:

----------el tamaño del Sol a la hora de su ocaso en el horizonte ----------oceánico (III, I, 5);
----------el carácter fidedigno de los escritos homéricos sobre -----------el lejano Occidente (III, 2, 12 y 13);
----------el sentido de la palabra Stélai (Columnas) aplicado a -----------los extremos del mundo conocido o los fines y------------------ comienzos de una tierra (III, 5, 5 y 6),
-------- -y, finalmente, la curiosa pero ésteril discusión sobre------------ los pozos gaditanos (III, 5, 7).

En cuanto a la extensa disquisición dedicada a los supuestos viajes a España de ciertos personajes míticos, en la que Strábon emplea dos largos párrafos del capítulo cuarto (III, 4, 3 y 4), no hay sino decir que la agradecemos por darnos unos datos curiosos sobre estas extrañas leyendas, que aunque tienen muy poco fondo histórico, son si duda interesantes; pero hubiésemos preferido, con mucho, que el geógrafo, en lugar de ofrecernos estos bellos cuentos de falsos eruditos y poetas imaginativos, nos hubiese obsequiado con noticias más extensas e históricas sobre la colonización griega en España, a la que, salvo el trocito dedicado a la fundación de Empórion y alguno más referente a Rhóde o Hemeroskopeíon ( en junto una decena de líneas tan sólo), no alude para nada, pasando por alto, sin duda, muchas cosas que él debía de saber, pero a las que no prestó atención o no dio importancia.
Como en los dos primeros libros, al tratar de las generalidades, se alude también con bastante frecuencia a España, y hay además en los restantes (aunque ya más raramente) otras referencias a la misma, hemos creído necesario completar nuestra traducción del libro III, ofreciendo al lector por vez primera las partes ajenas a él; es decir, trayendo a esta versión íntegramente todo lo que Strábon escribió sobre nuestra Península. Para no confundir al lector, hemos incorporado estos aditamentos al final, tras la traducción del libro III.

SIGUIENTE.------------------------------------------------------------ INICIO.